AMRITSAR

22-23 de octubre de 2008

Ha sido una pena irse de Macleodganj, y guardaremos muchos recuerdos en nuestra memoria... pero nuestro viaje tiene que continuar.

Así que… rumbo a Amritsar.

A eso de las 4 de la mañana cogimos un autobús que nos llevaría desde Macleodganj hasta la estación de autobuses de Dharamshala (9 rupias por persona). Una vez allí preguntamos por el autobús hacía Amritsar (135 rps persona) y bla bla bla….

Quien nos iba a decir a nosotros que la pareja con la que intercambiamos un par de frases acerca del trayecto iba a ser nuestra compañía durante los siguientes días.

Fueron 6 horas de “tortuoso” viaje en un autobús donde las rodillas nos tocaban el asiento de delante y donde el compañero de al lado no paraba de hacer sonidos extraños con su boca (algo así como cuando uno va a escupir que se prepara, pero sin llegar a escupir)…. Y cuando se calma y se relaja viene lo mejor. Adios ruiditos pero… llegó la hora de dormir… y como no… entre tanto trajeteo y sin reposacabeza… pues que mejor opción que plantarla encima de mi hombro… de eso nada monada. Poco espacio que tengo y encima compartido? No no no… Pero lo bueno es que el tío se espatarraba y se dejaba caer… vamos que si me descuido se pone a dormir en mi faldón como un niño chico.

En una de las paradas que hizo el autobús para ir al baño, recoger nuevos pasajeros, comprar algo para beber o comer… le dije a Emilio que me cambiara el asiento, de manera que ahora el que estaba al lado de mi amigo el de los gargajos y sueño flojo era él. Puede resultar extraño, pero todo cambió. Ahora controlaba su sueño e intentaba por todos los medios no dejarse caer encima de Emilio… vaya vaya como cambia la cosa.
Y del resto no me acuerdo porque me quedé dormida hasta que llegamos a Amritsar.

11.30 y llegamos a nuestro destino: Amritsar. Como cambia todo en unos cuantos quilómetros. Unas horas antes parecíamos estar en el Tibet y ahora… regresábamos a la auténtica India, la de verdad.

Cuando bajamos del autobús le preguntamos a la pareja con la que coincidimos en la estación de Dharamshala hacia donde se dirigían (un autorickshaw sale más barato siempre que se comparte). Nos pusimos de acuerdo en ir a ver que tal estaba el alojamiento en el templo dorado (es gratis dormir) y cuando llegamos la verdad es que nos sorprendió bastante. Era bastante diferente a lo que nosotros nos pensábamos.

Un lugar especifico para el alojamiento de gente extranjera repartido en unas 6 habitaciones con 3 camas en cada una de ellas y una gran habitación con más o menos 10 camas. Y todo impresionantemente limpio. Los lavabos… sin palabras… vamos que el de Don Limpio allí se queda sin trabajo, pues “el algodón no engaña” y aquello estaba limpio como los chorros del oro (nunca menor dicho).

Nos repartimos de la siguiente manera: los 2 españoles, osease, nosotros en una habitación de tres con un japo, y la pareja que venía con nosotros en la gran habitación compartiendo espacio con alguna gente más.

Ah!! Por cierto, se me olvidaba decir que son de Holanda y sus nombres son Jolanda (se pronuncia como Yolanda en español) y Gerbert (sorry! seguramente no lo estoy escribiendo bien).

Una vez que nos acomodamos en nuestras camas y dejamos nuestras pesadas mochilas (las nuestras son peso pluma al lado de las suyas) nos fuimos a darle de comer al estomago, y después a pasear un rato y después… a poco más de 30 kilometros de allí está Attari, el pueblo que hace frontera con Pakistán y donde cada día se puede ver el gran súper espectáculo que se montan estos indios. Ya sabíamos que era un montaje teatral, pero desde luego que fue una parafernalia saca dineros de la hostia (un taxi hasta allí cuesta unas 70 rupias por persona aunque nosotros lo conseguimos por 50). En fin valió la pena por la compañía y por ver algo diferente y por supuesto para reírnos un ratejo.




Ale pues de vuelta pa Amritsar a cenar algo y a dormir que el cuerpo ya lo pedía.

Emilio y yo cerramos los ojos a las 9 de la noche y hasta las 9 de la mañana siguiente no los volvimos a abrir. No nos enteramos de nada… Los holandeses sin pegar ni ojo por el constante ajetreo de idas y venidas de gente, la luces que se encendían y apagaban a cada momento…

Yo me desperté un poco antes que Emilio y fue algo así como extraño. Me explico. Cuando nos instalamos en la habitación nuestro compañero de cama era japo, ya sabéis, pelo negro y liso y ojos rasgados. Pues bien, cuando abrí los ojos… entre que la habitación no estaba muy iluminada y que tenía los ojos todavía medio pegados a las sabanas… tuve una visión… el japo se había convertido en Jesucristo y estaba en su cama meditando en posición de flor de loto. Al principio flipé un poco pues no sabía si seguía soñando o realmente estaba alucinando de verdad. Entonces llegó Jolanda, encendió la luz y… Jesucristo, resultó ser un chico australiano muy majete, de pelo y barba larga, que había llegado esa misma noche y se había acomodado en el sitio que el japo había dejado libre. Mike, una persona encantadora a la que probablemente volvamos a ver cuando lleguemos a Australia. Tambien aprovechamos para desacernos de algunas prendas que llevabamos en la mochila como un gorro y unos guantes y Gerbert le regalo una chaqueta, pues Mike se dirigia hacia el sur, donde el frio aprieta bastante.



Jolanda, Gerbert, Emilio y yo fuimos a visitar el templo dorado por dentro.
Los comentarios que habíamos escuchado antes acerca de su belleza no mentían, pues era un sitio especial, no solo porque es un templo Sij, sino por su delicada y cuidada construcción y todo acompañado de una agradable música (en directo y las 24 horas) que hacía la visita más confortable todavía.




Para los que no lo sepáis, el templo dorado recibe su nombre de los 750 kilos de oro empleados en su fabricación, así que ya os podéis hacer a la idea de cómo es. Además alberga en sus alrededores no solo alojamiento gratuito para todo el que desee pernoctar, sino a más a más ofrece comida, también gratis, compuesta a base de chapati, arroz y verduras con lentejas. Simplemente sorprendente. Y si no me equivoco se sustenta únicamente de los donativos y la ayuda voluntaria de la gente.

Una vez finalizada la visita al templo dorado, y ya con nuestras mochilas preparadas, nos despedimos de Mike y emprendimos los 4 camino a Chandigarh. Dejamos un donativo de 50 rupias por pareja y... hasta otra Golden Temple.

E-mail: unpaseilloporelmundo@hotmail.com

2 comentarios:

Luisa dijo...

Hola preciosos , joo la verdad que me dais envidia ( Sanaaa) por que estais haciendo relaidad vuestro sueño , os estamos siguiendo y es maravilloso todo lo que nos contais y las fotos que vais poniendo .. es como si en cierta manera estubiramos haciendo el viaje con vosotros ( eso si mas comodos )jajajja. un beso para los dos ... y seguid disfrutando...

Nat i Txe dijo...

Parelleta!!! que tal esteu? on pareu?

Nosaltres estem...suposo que pel comentari a l'entrada en questio ja ho sabreu...GOLDEN TEMPLE!!!
Es increible!!
dema passarem tot el dia alla amb dormir inclos i a l'endema cap a
Mc Leod gang!! un petunas enorme!!
Merce