MUSSORIE Y DEHRA DUN

4 al 8 de noviembre de 2008

Tan solo una hora y media de autobús separaba Nahan de Dehra dun, así que pallí que nos fuimos.
Una vez en la estación de autobuses de Dehra dun y tras varios minutos de charla entre Emilio y yo, decidimos coger otro autobús que nos llevaría hasta Mussorie dejando para la vuelta la visita a la ciudad de Dehra dun.

Mussorie es una ciudad ubicada en lo alto de la montaña a una altura aproximada de unos 2000 metros sobre el nivel del mar.

Y como siempre... nada más llegar avalancha de gente ofreciéndonos taxi, hotel, chai.... joer... que plastas... Reclinamos todas las invitaciones y mochila a la espalda andando se hizo camino hasta el centro de la ciudad. Preguntamos en varios hoteles pero las habitaciones que tenían eran muy caras. Finalmente y después de subir y bajar varias cuestas dimos con un hotelito de lo más mono, con vistas a las montañas, con mucho sol durante el día y muy tranquilito, y todo por 200 rupias la noche. Ah, y por supuesto, con baño privado, ducha de agua caliente, cama confortable y tele con mando a distancia, jejeje, vamos una auténtica ganga y todo un lujo.

La verdad es que en Mussorie no hicimos tampoco gran cosa, pero aprovechamos que teníamos una buena habitación, para escribir y ver en la tele muchas películas en ingles.

Nos subimos en un teleférico que nos llevó hasta el punto más alto de la ciudad.


Hicimos un paseillo llamado Camel Back de aproximadamente unos 3 km, aunque nosotros nos pateamos los 3 más unos cuantos más pues llegamos hasta arriba arribota para poder ver la puesta de sol. Por cierto, el camino se llama así porque hay un punto en medio del camino que se puede ver una roca con forma de camello.


También visitamos unas cascadas, que, aunque al principio tenían muy buena pinta, al final no resultaron ser tan tan como nos esperábamos. Pero luego cambiamos de opinión cuando nos pusimos a caminar hacia arriba, donde la gente ya no subía... y allí, menos masificado y con un paisaje muy bonito nos sentamos unos minutos a disfrutar de la mañana de solete.


De vuelta a la ciudad y con ganas de llenar el buche, buscamos un sitio agradable para comer algo. Uhmm pero... a mitad de camino de nuestra búsqueda, Emilio y su barba se chocaron con una barbería que le decía: “ven, ven, ven...” y na, pa dentro que fuimos. El chico, he de decir que afeitaba con una suavidad y con un toque de elegancia que teníais que ver la cara de felicidad de Emilio. Poco le duró esa cara, cuando el barbero le ofreció hacerle un masajito en la cabeza, que ya sabéis que a Emilio le encantan, y que por supuesto aceptó encantado. Bufff, menos mal que yo no estaba en su pellejo, vaya hostiones que le daba en la cabeza. Jajajaja, todavía me acuerdo, que le echó medio litro de aceite en la cabeza para que le patinaran bien las manos al hacerle el masaje, y menos mal del aceite, que si no hoy Emilio estaría calvo. Menudos tirones y golpes que le daba, parecía que estuviera jugando al cricket y la cabeza de Emilio fuera la pelota. Salimos de allí que Emilio no se creía lo que le acababa de pasar y yo descojonada de la vida por la situación y por el pelo engominado de aceite que le había quedado, jajaja.


Comimos algo rápido y de vuelta al hotel donde a Emilio le costó tres lavadas de cabeza para poder quitarse el pringue.

Al día siguiente preparamos nuestras mochilas y nos fuimos a Dehra dun.
Bueno, deciros que solo pasamos una noche allí. Aquel sitio era el caos. Hicimos una visita al Instituto forestal y nos dimos un paseo por el impresionantemente grande bazar y cenamos... ojo al dato... en un Macdonalds. Yo me pedí un Maharajá menú y Emilio un par de hamburguesas vegetales con patatas fritas. Y de postre... como no, un Sandy. Y con el estomago lleno y cansados de tanto ajetreo del día nos marchamos al hotel a “dormir”. La habitación era como estar en la calle, por dios que barullo, y pa colmo no nos habíamos dado cuenta que teníamos una mezquita en las mismas narices y... todavía me retumban los cánticos de las 5 de la mañana. Poco dormimos esa noche. Sin pensárnoslo, al día siguiente abandonamos el lugar. Rishikesh nos esperaba.

2 comentarios:

Luisa dijo...

Hola preciosos ....asta macdonals y todo que os encotrais jajajajajaj vamos todo un lujo¡¡¡¡
Pues nada deciros que se os hecha de menos que sigais disfrutando de vuestra aventura y que os acordeis de nosotros ( aunque sea un poquito)
Un beso enorme para los dos¡¡¡

Miguel A dijo...

La verdad es que cogería cualquier avión para iros a ver!!!!